LA TÉCNICA DE LA HAMBURGUESA

 

 

 

Hay que corregir. Nuestros alumnos están en formación y es inevitable que se equivoquen, que se olviden o que sencillamente no quieran hacer lo que deben hacer en cada momento.

 

Ellos lo saben y entienden que debamos hacerlo, aunque no les guste. Lo que ya no toleran con tanta comprensión es que lo hagamos de manera imperativa, con juicios de valor y desde una posición de poder. En este caso se cierran en banda, dejan de escuchar y comienzan a sentir. Y sienten que les recriminas, que te han decepcionado y que no están a la altura. Entonces en lugar de obedecer o de entender nuestra posición lo que hacen es sentir rencor.

 

Seguro que éste no era tu objetivo pero para corregir bien hay que aprender a hacerlo.

 

Objetivos que debes perseguir al corregir

 

§  Que entienda por qué se ha equivocado.

 

§  Que asuma su parte de responsabilidad en el error

 

§  Qué proponga soluciones para corregirlo

 

§  Que entienda las ventajas de no repetirlo.

 

§  Que entienda que la equivocación es solo una oportunidad de hacer las cosas mejor.

 

§  Que desarrolle una mayor tolerancia a la frustración.

 

Para conseguirlos, nuestros hijos deben tener una mente flexible, pensar en grande y querer escuchar. Y para ello, no hay más camino que corregir con respeto, teniendo siempre in mente una intención y un propósito.

 

La técnica de la hamburguesa

 

En lugar de reñirle, corrígelo en positivo. Para ayudarte a proyectar esta técnica en la mente, imagina una hamburguesa. Con cuatro suculentas capas: pan, queso, carne y pan.

 

§  Primera capa. Ayudarle a detectar el error. ¿Qué crees que puedes mejorar en esta habitación?

 

§  Segunda capa. Dile algo agradable. Ayer tu habitación estaba muy ordenada.

 

§  Tercera capa. Dile lo que no te gusta. Hoy no puedo decir lo mismo. Veo la ropa sucia en el suelo y papeles tras la puerta.

 

§  Cuarta capa. Vuelve a decirle algo agradable. Estoy seguro que sabrás ordenarlo, igual que lo hiciste ayer. Gracias.

 

Si lo haces con esta técnica, es más fácil que después de corregirle surjan ideas para solucionar el problema. Saber que confías en él y el hecho de haberle corregido con respeto harán que se sienta más involucrado en la resolución del conflicto, sin desencadenar en él la rebeldía o el rencor.