Las actuales herramientas informáticas también tienen efectos positivos.

Desde hace unos años, los jóvenes se comunican masivamente a través de WhatsApp (en auge), SMS (en decadencia) y las (consideradas imprescindibles) redes sociales, como Tuenti, Facebook y Twitter. ¿Resulta muy negativo para su educación estas formas de escribir?

Todas estas modernas formas de comunicarse tienen en común que se basan en mensajes cortos (Twitter, muy de moda, tiene un límite de 140 caracteres). Pero además, se escribe con unos códigos de reciente creación que todos aprenden enseguida, pero que se apartan bastante de las reglas de ortografía.



Así las cosas es común encontrarse en un chat de internet con escritos como el siguiente: “hla soy jsy. Sts en tu kely? b7s, QT1BD, lol”. ¡Incomprensible para profanos! Se imponen las abreviaturas para que se responda más rápidamente y ahorrando caracteres. El problema es que estos nuevos modos de escribir se trasladan irremediablemente al ámbito educativo.



Muchos profesores advierten que en los exámenes se han encontrado con estos códigos y abreviaturas incomprensibles. Se señala a internet como una de las principales causas del empobrecimiento de la escritura. Algunos padres y educadores señalan el riesgo de pérdida de competencias para la escritura.

Otro problema reside en que las tildes brillan por su ausencia. En cuanto a los signos de puntuación, se utilizan de forma libre, casi siempre despreciando el signo de exclamación al principio, y poniendo varios al final. Se ha perdido el punto y coma, y las comas se usan a discreción. Además, abundan las arrobas y almohadillas con significados crípticos.

“La escritura se está oralizando”, argumenta José Pazo Espinosa, profesor de Filología de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). “Está adoptando los rasgos de la oralidad: inmediatez, aceptación del error, predominio de la síntesis y de la simplificación, e inclusión de los aspectos afectivos (entonación en la oralidad, emoticones en la escritura)”.

Aunque se debe tener en cuenta el problema, quizás la situación no sea tan espeluznante. Las actuales herramientas informáticas también tienen efectos positivos.

 

Antes muchos escolares sólo escribían y leían en el ámbito escolar, pero ahora leen el contenido de páginas webs y se comunican por escrito (de forma particular, sí, pero por escrito), lo que a la larga es bueno.

“El problema se da cuando se componen textos que deben ser más elaborados con la redacción y la ortografía de un SMS”, opina al respecto José Portolés Lázaro, catedrático de Lengua Española de la UAM. “Aquí comienza la tarea de los profesores: nadie obtiene el carnét de conducir por montar en bicicleta…”.

En la misma línea se posiciona Andrea Lundsford, de la Universidad de Stanford, en un estudio publicado en Wired Magazine. A lo largo de cinco años analizó 15.000 escritos de alumnos. “Contrariamente a lo que se piensa, los chicos saben reconocer el contexto comunicacional, y adecuan el lenguaje según corresponda para la ocasión”, comenta Lundsford.

 

 Según sus conclusiones, gracias a la comunicación escrita que realizan en redes sociales, los chicos son conscientes de que escriben para un interlocutor, y de que sus mensajes generan una respuesta.

Por tanto, unos y otros, nos tendremos que adaptar a estas nuevas formas de comunicación e intentar que convivan en armonía, junto a la comunicación tradicional que hemos concocido.

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(Fuente: P. y Colegios)