ALGUNOS CONSEJOS

Llega el final del curso y los temidos exámenes finales. Te damos las principales pautas para que todo el esfuerzo que se ha hecho durante el año concluya con éxito. Una buena técnica de estudio, una adecuada alimentación y mantener los nervios bajo control son la base para un buen final del curso académico.


A la hora de estudiar “no existe la técnica de estudio clave o la pócima mágica que puedan tomar los estudiantes para superar los exámenes”, ya  que “cada alumno y alumna es diferente y se debe de tener en cuenta su estilo de aprendizaje y qué le resulta más cómodo a él o ella como estudiante. Es decir, personalizar una técnica de estudio y adaptarla a las necesidades de cada alumno es la combinación perfecta para obtener un resultado satisfactorio”.


Y aunque no existe una técnica de estudio mágica, sí es cierto que hay un factor importante. Y es que “la clave del aprendizaje es la comprensión”.


De hecho, “cuando un estudiante no comprende lo que está estudiando tiene una serie de manifestaciones como distracción, quedarse en blanco, sentirse cansado, aburrimiento, nerviosismo y otras. La solución errónea a la falta de comprensión es tratar de sustituirla con el aprendizaje memorístico.

Y para que esto no suceda, un consejo sencillo que pueden poner en marcha los estudiantes para aprender mejor y “aumentar la eficacia en el estudio es dar énfasis a adquirir una comprensión clara y verdadera de las palabras”.


Muchos profesores han detectado que los alumnos parece que no comprenden los que se les pregunta o el enunciado del problema. Una situación ante la que “el uso del diccionario y una buena comprensión de la terminología de la asignatura son herramientas básicas del estudiante”.
Además, “una buena ayuda para no cometer serios errores en los exámenes es hacer una lista de la terminología de una materia, buscar buenas definiciones de cada término y asegurarse de que se dominan”.

Aparte, puede ser de gran utilidad “apoyarse en medios audiovisuales, dibujos y subrayado con colores, lápiz, bolígrafo fluorescente
… si la información se procesa de una forma visual”. Si el estilo de aprendizaje es auditivo son útiles las grabaciones y lecturas en voz alta que el mismo alumno realice o con ayuda de un compañero o de sus padres. Y en el supuesto de seguir un método kinestésico, el apoyo debe venir de visitas a los lugares en los que aparece el contenido que se va a estudiar, construir o fabricar, tocar… No hay que olvidarse de que “la estimulación del mayor número de sentidos posible es un potenciador del afianzamiento y recuerdo eficaz del contenido a estudiar”.


Pero además de cómo se debe estudiar, también es igualmente importante fijarse un horario de estudio y una organización de las actividades y quehaceres diarios porque “la adquisición de una rutina afianza la confianza en uno mismo”.

 

 

Y, aunque no hay un tiempo fijo establecido, como pauta general puede indicarse que, a partir del tercer curso de Educación Primaria, se recomiendan 30 minutos de repaso, aumentado 10 minutos por curso hasta alcanzar los 60 en sexto de Educación Primaria. Por su parte, en la etapa de Secundaria, el tiempo irá en función de lo que cueste el repaso de lo realizado a lo largo del día más el tiempo de estudio, que debe ser de entre 90 y 180 minutos. En las etapas superiores, es preciso adquirir una mayor autonomía.

No obstante, con independencia del tiempo que se estudie diariamente, lo que sí es conveniente es intercalar tiempos de descanso, cambiar de deberes a estudio y que las horas de estudio no se prolonguen hasta altas horas de la noche puesto que “un descanso nocturno es fundamental para la recuperación y cargar pilas para enfrentarse al siguiente día de colegio”.

Dormir lo suficiente también se recomienda la víspera del examen, así como un adecuado descanso y no estudiar la tarde anterior, pudiendo destinar este tiempo a pasear, hacer deporte o a actividades de respiración. Muy importante es no hacer acciones muy enérgicas y que requieran un gran esfuerzo ni escuchar música muy alta porque puede alterar. Y, por supuesto, no discutir con padres, compañeros, amigos, novio o novia… ni ingerir alimentos muy pesados o en grandes cantidades.