CLAVES PARA EVITARLO

CLAVES PARA EVITAR EL FRACASO ESCOLAR.

Si bien el sistema educativo también tiene la obligación de demostrar a los jóvenes que lo que aprenden es importante, muchas veces el problema viene desde casa. Si los padres tienen la actitud necesaria, los niños pueden encontrar la motivación que les falta, y no dejar las aulas.

Una buena comunicación entre padre e hijo fomenta el éxito escolar.

Siempre es bueno que los padres conversen con sus hijos sobre qué asignaturas les gusta más y cuáles menos, y descubrir juntos a qué se podría dedicar en el futuro en base a estas preferencias, para así ayudar al pequeño a ver un futuro en lo que está estudiando en el presente.

Es esencial ayudar a los pequeños en sus deberes, así como también enseñarles a ser independientes y a resolver sus propios problemas, escuchándoles en todo momento y fomentando una comunicación efectiva entre padre e hijo.

Los niños tienen que notar que la familia se implica al máximo en sus estudios, y que está ahí para celebrar sus triunfos y para animarles cuando los resultados no son los esperados. Si un pequeño se siente solo en su estudio, puede desmotivarse.

Los estudiantes deben tener un hábito de estudio.

Los padres deberían comprobar siempre que los estudiantes están completando sus deberes y estudiando para sus exámenes. De esta manera, el niño nota un interés por parte de los padres, y aprende así que lo que está estudiando ahora mismo es importante para las personas más cercanas a él, y entonces también lo será para él.

Además también hay que establecer un hábito de estudio en el que los pequeños estén plenamente concentrados cuando hay que terminar los deberes, sabiendo que luego podrán ver la televisión o salir a jugar al parque con sus amigos. Recuerda que el lugar de estudio del niño deberá estar muy ordenado, para facilitar así la concentración del joven estudiante.

 

 

 

 

Y ahora... ¡a jugar!

No olvidemos que además del trabajo y del estudio, también tiene que haber un tiempo para el ocio. Unos padres muy exigentes que llenan a sus pequeños de actividades educativas de lunes a domingo puede que tengan la mejor de las intenciones, al pensar en un futuro exitoso para los hijos, pero sin embargo podrían conseguir, sin querer, que el niño no se sienta a la altura de sus expectativas.

 

Para estar motivado a retomar los estudios un lunes, es importante que el sábado y el domingo sean días de descanso y de ocio.