¿ESPACIO RESTRINGIDO PARA LOS PADRES?

Uno de los principales problemas que preocupa a los padres acerca de sus hijos adolescentes, son los malos amigos.

Principalmente por la influencia negativa que sobre ellos puedan causar. Si faltan a clase, si llegan tarde a casa o si empiezan a tener un comportamiento inadecuado en la relación familiar. Ante esta situación, son muchos los padres que se formulan esta pregunta.

Ante todo hay que diferenciar los amigos que no nos gustan por juicios sin información objetiva de los que realmente ejercen una mala influencia. Amistades negativas son aquellas que contradicen con su ejemplo los valores que los padres les están enseñando, les inducen a un comportamiento inadecuado o les manipulan y presionan. Si la educación de nuestro hijo hasta el momento de su adolescencia, ha sido a través de un camino de valores y buenas acciones, tendrá una base sólida, y menos manipulable, aunque eso no garantice la influencia por parte de sus amigos.

El referente modulador es una de las principales pistas para detectar el cambio social y de actitud que nuestro hijo realiza. Esto resulta del tiempo que comparte con sus amigos, comienza a vestir como ellos, ha hablar como ellos y poco a poco, irá construyendo su identidad, declarando independencia respecto de sus progenitores.

Este proceso es natural y propio de la edad, pero hay que estar alerta de aquellos amigos con los que se rodea, para que el cambio en su comportamiento no se deteriore. Resulta difícil separarlos puesto que en esa edad son más importantes los amigos que los padres.

En primer lugar, hay que detectar cuándo los amigos de nuestro hijo empiezan a ser una compañía peligrosa.

El cambio más notable es del de la conducta.

Aunque hay algunos indicios de ello, pueden deberse al tiempo superior que dedica a los amigos en relación al tiempo que ocupa con la familia; también la falta de comunicación con la familia, siendo superior con los amigos a través de las redes sociales y los dispositivos electrónicos. Estas y otras acciones, serán visibles a lo largo del tiempo, y del mismo modo puede actuarse sobre ellas, siendo paciente en los resultados.

Para ir construyendo cercanía con los hijos es importante mostrar respeto por la etapa en la que viven y entender que en ese momento necesitan una mayor privacidad. Con esto no se plantea que hagan lo que ellos quieran, sino que el rol de vigilancia sea desde la compañía.

Orientar y no simplemente disciplinar, escuchar tratando de entender y descubrir que a solas será mucho más fácil acceder a ellos que si se hace desde un contexto público, ridiculizándolos o poniéndolos en evidencia ante alguien.

Sus amigos son el círculo más importante al que pertenecen en esa etapa, y se sienten amenazados cuando algún padre declara que alguno de ellos no es bueno para él/ella. Esto puede provocar poner a los hijos a la defensiva, produciendo un escenario de incomodidad y hostilidad importante, dando lugar a conflictos y discusiones. De ahí de abordar el asunto con inteligencia.

Es aconsejable no criticar a los amigos, ya que así se refuerza la actitud con el hijo, que no dudará en defenderles. Es mejor cuestionar actitudes concretas de determinados amigos, y no hay que olvidar que resulta más eficaz la persuasión que la prohibición. También ayuda conocer la relación de amistad entre tu hijo y sus amigos. En ocasiones la mala influencia se deba a una falta de confianza en sí mismo. En ese caso en lugar de insistir en que deje a ese amigo, es mejor reforzar su autoestima para evitar que sea fácilmente manejable.

 

Algunas pautas para padres:

Comunicación. La forma más accesible de acceder a ellos es mediante la comunicación, es fundamental. La comunicación es la base para evitar problemas. En momentos de conflicto, es importante conversar con ellos sobre situaciones de riesgo, pero evitando sermones. Comunicarse es la mejor forma de que escuchen y sigan nuestros consejos y orientaciones.

Hablar sobre la influencia de los amigos les ayudará en el futuro a resistir ante situaciones de mandato. La mejor prevención es sin duda una buena relación familiar que favorece que el hijo confíe en sus padres y sea menos manipulable por su entorno.

Proponer alternativas. Es también positivo promover diversos grupos de amistades, de forma que sea más difícil que se dejen llevar por las presiones de un grupo concreto. En un momento en el que un amigo ejerza una mala influencia, otro

Ser abiertos y mantener un pacto para saber dónde están, qué hacen y con quién. Otra de las formas en la que los padres pueden intervenir, es la de convocar reuniones, excursiones o algo similar para conocer a los amigos de tus hijos, además de conocer a los padres para saber la educación que han recibido y observar si hacen por prevenir futuros problemas o conflictos.

Si se observa que hay problemas, intervenir es importante, pero no de frente, sino utilizando una estrategia. Si tu hijo incumple reglas, ha de saber que eso traerá consecuencias, probablemente por ello puede dejar de tener esas amistades conflictivas, porque vea mermar sus buenas relaciones con la familia, y que la comunicación con ella sea sólo a base de problemas

Intervenir si es necesario. Si tras la comunicación, la utilización de estrategias, y la dedicación de tiempo a ello, no se observan resultados, una decisión algo más radical para solucionar el problema de la mala influencia de los amigos sobre nuestro hijo, puede ser la del cambio de colegio o vivienda. El disgusto para nuestro hijo será importante, pero la adaptación al nuevo entorno, puede propiciar y favorecer nuevas relaciones de amistad más benévolas para su buen desarrollo como persona.

También es aconsejable acudir a una psicóloga, en el caso de que nuestro hijo haya ahondado en problemas que se salen de nuestro ámbito de acción, y de ese modo, al tratarse de una persona no conocida, pueda ser mucho más sincero y abierto, y lograr ver con más claridad el destino que le depara de seguir juntándose con malas compañías.

 

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